
Luisa Gavasa rodando en la plaza San Felipe
Tras un apasionante viaje por la inmensidad de las Bardenas Reales, el amarillo intenso de Cinco Villas, y la verde naturaleza de Canfranc, nuestra siguiente y última parada es el ambiente urbano de Zaragoza, recreada a finales de los setenta. Se echa de menos el ambiente de naturaleza y grandes paisajes en los que hemos vivido durante semanas, pero la ciudad nos ha recibido con los brazos abiertos y los vecinos están tratando al equipo de forma inmejorable.

Rodaje en la calle del Temple
Los primeros días estuvimos rodando en la Plaza San Felipe y alrededores, así como en Paños Sesma, la mercería a la que acude Luisa en varias ocasiones durante la historia, y cuyos dueños se han mostrado siempre entusiasmados y muy involucrados con el proyecto. Al contrario que Inés y Violeta, donde los exteriores naturales marcaban la tónica del rodaje, gran parte de la historia de Luisa transcurre en interiores, sobre todo en la mercería y en su casa. Los desiertos y las montañas han sido sustituidos por los papeles de pared, los ventanales y las calles del Casco Viejo de la ciudad.

Paños Sesma
Tanto el Ayuntamiento de Zaragoza como la Policía Local han mostrado todo su apoyo y nos han cedido materiales para el rodaje. Queremos agradecer su generosa ayuda en los cortes de las localizaciones, así como la amabilidad que han mostrado siempre los miembros de la Policía Local, facilitándonos todo lo necesario para que el rodaje se esté realizando en las mejores condiciones posibles. Todo el equipo estamos encantados con la generosidad de las instituciones y de todos los vecinos de la ciudad, gracias por vuestra comprensión y ayuda.

Rodaje en la Escuela de Artes

Luisa Gavasa y Luis Bermejo en Paños Sesma

El equipo de arte pegando carteles para la manifestación